

Dos clientes, dos barreras distintas: un elevador de piscina para un hotel y una silla salvaescaleras para una vivienda.
En accesibilidad, cada proyecto parte de una necesidad distinta. No se trata únicamente de incorporar un equipo, sino de entender qué barrera limita el uso del espacio y qué solución permite resolverla de manera segura, funcional y proporcionada.
En este caso, INNOVA intervino en dos proyectos diferentes: uno vinculado a la accesibilidad en un hotel y otro orientado a la movilidad dentro de una vivienda particular.

El hotel necesitaba ofrecer a sus pasajeros con movilidad reducida la posibilidad de disfrutar de la piscina en igualdad de condiciones que el resto de los huéspedes.
La necesidad no era solo técnica. También estaba vinculada a la experiencia del servicio: si el hotel ofrece una instalación recreativa, esa comodidad debe poder ser utilizada por todos los pasajeros de manera segura, digna y funcional.
INNOVA analizó el espacio disponible, las condiciones de uso, el entorno de la piscina y la forma más adecuada de asistir el ingreso y egreso del agua.
A partir de ese relevamiento, se instaló un elevador de piscina, permitiendo que las personas con movilidad reducida pudieran acceder al agua de manera segura, cómoda y técnicamente asistida.
El hotel logró ampliar la accesibilidad de sus instalaciones y ofrecer una experiencia más inclusiva para sus huéspedes.
La necesidad fue resuelta incorporando una solución específica que permite disfrutar la piscina con mayor autonomía, seguridad e igualdad de condiciones.

En otro proyecto, una vivienda particular presentaba una necesidad completamente diferente: sus propietarios querían seguir viviendo en su casa y continuar disfrutándola, pero la escalera comenzaba a limitar su movilidad cotidiana.
Para personas mayores o con movilidad reducida, una escalera puede dejar de ser un simple elemento de circulación y convertirse en una barrera dentro del propio hogar. Sectores habituales de la casa pueden volverse difíciles de usar, reduciendo autonomía, seguridad y calidad de vida.
INNOVA relevó el recorrido de la escalera, el espacio disponible, las condiciones de uso y la necesidad concreta de los propietarios.
A partir de ese análisis, se instaló una silla salvaescaleras, permitiendo conectar nuevamente los distintos niveles de la vivienda de forma segura y cómoda.
Los propietarios pudieron seguir habitando su casa con mayor autonomía, seguridad y tranquilidad, sin necesidad de abandonar espacios importantes de su vida cotidiana.
La necesidad fue resuelta adaptando la vivienda a las personas, y no obligando a las personas a resignar su vivienda.